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"Diversas formas de expresión en el Arte"

LA FORMA Y EL COLOR

Al elaborar un cuadro la forma y el color se enfrentan a veces; una prevalece pero, necesariamente para el espectador, el dibujo o forma en general es más importante que el color y debe, al mismo tiempo, la forma sostener o contener al color.

Ya sea por línea, por plano o por valor del mismo color, siempre se representa una forma.

Para el pintor o dibujante, al aunar en sus obras colores y formas, pueden llegar a lograr una variable infinita de expresión, aparte de su estructura, de manifestación ilimitada de cada individuo.

La forma, ya sea abstracta o figurativa surge de la preferencia del artista y la plasma exacta o deformada, de acuerdo a su intención.

Lo mismo sucede con el color en sus distintas intensidades y valores, son exclusivamente individuales, aunque el elemento usado se compre envasado.

Lo histórico, individual, cultural, hace que los colores y formas puedan ser asociados a situaciones, personas u objetos, motivando así preferencias o rechazos tanto en el pintor como en el espectador.

El resultado final demuestra que somos individuales y subjetivos, con resonancias afectivas en temática, forma y color, y que esta forma de comunicación no verbal, hace que nos podamos conectar por preferencias, simbolismos, aceptaciones o rechazos.
Kandinsky y el color

Kandinsky (1866-1944), en su libro “Sobre lo espiritual en el arte” explica que el color es un material de contrapunto, que ofrece infinitas posibilidades de combinación, juntamente con el dibujo trazado. Ambos dan vida a ese contrapunto pictórico con el cual en la pintura se llega a una composición. Enumera así la “Ley de necesidad interior”.

Esta necesidad interior es gestada y determinada por tres necesidades místicas:

- El artista como creador expresará, basado en su personalidad, lo que le es específico.

- El artista, como hijo de su época, expresará lo que es especifico en ella (elementos, estilos, lenguaje de su época, lenguaje del país, idiosincrasia)

- El artista en cuanto al arte, expresará que el arte en general sobrevive a todos los tiempos, a todos los hombres, a todos los continentes. La esencia del arte se sustrae al tiempo y al espacio.

Luego de enunciar esta teoría, él mismo nos explica que el artista debería ser “ciego” ante formas aceptadas o rechazadas, para poder expresarse; y también ser “sordo” ante las lecciones y mandatos de su época.

Los ojos y los oídos del artista deberían volcarse hacia su vida interior, para así poder utilizar, de todos modos, los medios autorizados o prohibidos.

Todos los medios son necesarios interiormente para el artista y son válidos cuando surgen de la necesidad interior.

La creatividad auténtica no se fija en teorías ni en la realidad, sino que se produce en la medida de que se plasma en cualquier técnica la sensibilidad.

La medida y el equilibrio no deberían buscarse afuera, sino dentro del artista, ya que esa ley de necesidad interior es calificada como anímica y exalta el valor sensitivo, creativo e individual del artista. © 2003

Susana Weingast


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